Con el objetivo de promover el cuidado animal y fomentar prácticas sustentables, se desarrolló una jornada solidaria en la Casa Central de una reconocida empresa misionera, donde voluntarios, instituciones y especialistas trabajaron en la construcción de ecorefugios destinados a animales en situación de calle.
La iniciativa, denominada “De residuo a refugio: Diseñando segundas oportunidades”, permitió reutilizar pallets recuperados del depósito de la empresa para convertirlos en espacios seguros y confortables para perros y gatos que viven en la vía pública. La propuesta puso en valor la economía circular, demostrando que materiales considerados residuos pueden transformarse en soluciones concretas para problemáticas sociales y ambientales.
Durante la actividad, los participantes compartieron una jornada de trabajo colaborativo en la que el diseño, la creatividad y el compromiso comunitario fueron protagonistas. Los pallets, que anteriormente formaban parte de la logística empresarial, adquirieron una nueva vida al convertirse en refugios destinados a brindar protección y dignidad a los animales.

Los organizadores destacaron especialmente la participación de Belén Delucca, quien aportó sus conocimientos y acompañó el proceso de construcción de los ecorefugios.
Asimismo, agradecieron el acompañamiento de la Subsecretaría de Economía Circular, por impulsar iniciativas vinculadas al aprovechamiento responsable de los recursos, y del Parque del Conocimiento, que brindó apoyo a un proyecto con fuerte impacto social.
La jornada también contó con la participación de numerosos voluntarios que aportaron tiempo, esfuerzo y compromiso para concretar la propuesta, reafirmando la importancia de la participación ciudadana en la construcción de comunidades más inclusivas y solidarias.
Desde la organización remarcaron que el cuidado de los animales que habitan los espacios públicos es una responsabilidad compartida y que la articulación entre el sector público, el privado y la sociedad civil resulta fundamental para generar transformaciones reales y sostenibles.
La experiencia dejó un mensaje claro: cuando la empatía, la conciencia ambiental y el trabajo conjunto se encuentran, es posible construir segundas oportunidades, tanto para los materiales que parecían haber cumplido su ciclo como para los animales que necesitan protección y cuidado.

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